.:: CORAZÓN DE HIERRO ::.
Por C.H. Spurgeon
El capellán de una cárcel, un querido amigo mío, me contó una vez el sorprendente caso de una conversión en el que un conocimiento del pacto de gracia fue el principal instrumento usado por el Espíritu Santo. Mi amigo tenía bajo su cargo a un hombre sumamente mañoso y brutal. Era singularmente repulsivo, incluso en comparación con otros convictos. Había sido renombrado por su arrojo, y por la completa ausencia de todo sentimiento al cometer sus actos de violencia. Creo que había sido llamado “el rey de los estranguladores”.





